La voz es el lugar donde el cuerpo y la palabra se encuentran. Cuando algo nos aprieta por dentro, lo primero que se estrecha es la garganta: por eso trabajar la voz es también trabajar lo que la sostiene.
Durante dos jornadas recorremos la respiración, la resonancia, el gesto y la presencia. Usamos herramientas de las artes escénicas, pero el objetivo no es actuar: es habitar el propio cuerpo con más confianza delante de otras personas.
Está pensado para profesionales que acompañan, enseñan o hablan en público, y para cualquier persona que sienta que su voz se le queda pequeña cuando más la necesita.